El indielectropopitrónico duo formado Genis Segarra (la parte más histriónica de Astrud) y su pareja Carles Ballesteros, editaron a mediados de marzo Bestiola, disco de remezclas y revisiones de temas anteriores (publicados o descartados) que no me he atrevido a escuchar hasta ahora, temiéndome el típico sacadineros aprovechando el tirón de un éxito anterior. El título mismo ya indica una contuinidad con Animalitos (bestiola significa, “animalito” o “bichito” en catalán) ya que sigue explotando, como ellos mismos indican, la inspiración que generó su trabajo del año pasado, es decir, una inmersión catártica en el rock alemán de los 70, aunque desde la óptica delirante y algo petarda que tanto les caracteriza. Vamos que quieren rentabilizar las melenas hippioides que se habían dejado crecer y que tan mal les sientan en las fotos como bien a sus neuronas creadoras. Y como Animalitos fue en mi opinión una de las joyitas del año pasado, pues que menos que darle una oportunidad a Bestiola.
La escucha de estos temas revisados no se queda en Animalitos, sino que profundiza aun más en la idea original. Aquí el krautrock es explícito y vestidos con tales galas destacan temas que antes pasaron desapercibidos. La concepción sinfónica del disco es evidente, eliminando incluso cualquier separación entre canciones, dejando que en la ensalada de ruiditos y efectos se mezclen los temas.
El disco comienza con un preludio cuasi-instrumental elaborado a partir del “Bestiola” original, tema que fue descartado en su momento tanto de Animalitos, como de Gimnàstica Passiva. Las voces recitando en teutón y los sintetizadores de museo arqueológico ya nos preparan para la experiencia germánica a descubrir. Y así es porque “Night to night, day to day” es un descarado homenaje a Kraftwerk, tanto que hasta que no empiezan a cantar a mitad de tema, puedes pensar que es un corte de Trans-Europe Express. Decepcionante es la cacofónica “Scott, Aitken, Waterman and me” pre-cuela del “Kurt, Courtney, Frances Bean and me” de Gimnàstica Passiva, que suena como la sintonía de un concurso de TV de los ochenta.
Hasta este punto puedes llevarte la impresión de que Bestiola es poco más que el tipico disco de rellenos y descartes confirmándose mis temores, pero todo cambia en cuanto aparece la rutilante “Schloss“. Pertenecía a Animalitos y su título en alemán (castillo) reforzaba el enfoque kraut de aquel. Pero el año pasado, sonaba bonita y discreta. Aquí es una magnificente composición de entre cuya amalagama de sonidos se oye:
Una nueva vida en un castillo que no fué habitado. una vida antigua en un castillo que no fue terminado.
Con una contundente percusión, un ritmo binario que invita a pegar saltos y sacudir los piercings con frenesí y pedir a gritos esa nueva vida en el castillo inacabado. Coros wagnerianos, vocoders y maquinaria variopinta para el que es una de sus mejores creaciones en toda su carrera. Como si hubieran aunado lo mejor de Astrud y de Hidrogenesse.
neues Leben im alte Schloss…
Pequeño descansito con ecos de petardeo en “Estamos aquí“, un tema que escribieron para sus acólitas Feria que nos va llevando al otro gran acierto del disco, “Vuelve conmigo a Italia” que sonaba en sus directos desde el verano pasado y al ser su canción más reciente tocaba incluirlo en Bestiola. Tiene una letra de nostalgia sonriente que nuevamente me recuerda a Astrud, pero cuyo sonido tiene poco que ver.
Vuelve conmigo a Italia, estoy empezando a olvidarla. Mira las fotos, las repetiremos, recuerda esas calles, podemos volver a perdernos. Vuelve conmigo a Italia, estoy empezando a olvidarla.
¿Crees que podremos encontrar una discoteca cutre y barata, y pasada de moda, donde todavía pongan la canción del verano, de aquel año? De nuestro verano en Italia, nuestra canción.
Estoy empzando a olvidarla, vuelve conmigo a Italia. Tira las fotos, las repetiremos, y olvida esas calles, podremos volver a perdernos.
Y de nuevo ese ritmo a base de rebotes que te hacen bailar con frenesí y lágrimas.
Una vez fuera de la discoteca mas cutre y barata y pasada de moda de Italia, nos volvemos a subir al Trans-Europe Express, y entre evocaciones kraftwerikanas nos llega “Gimnàstica Passiva“, paradójicamente, tema que en 2002 descartaron de su primer lp al que había de dar título. Ahora es una preciosa y delirante pieza cantada en catalán donde de nuevo vocoders y voces naturales se mezclan entre sí, fundiendose con un entramado de ruidos, drones y demás arpegios eléctricos.
Comandament a distància, enciclopèdia britànica, gimnàstica passiva…
Para presentar el disco eligieron la preciosa y delicada “Fuig llop fuig” acompañado del cutrísimo video a continuación, video que de todas maneras toma la versión original de Animalitos.
Es con diferencia la canción más triste y poética que les he escuchado a esta gente. Ya declaraban que era su favorita en Animalitos, pero los arreglos con que la han revestido, apartándola del pop y resaltando su desolación externa e interna. Aquí no hay nada de “Disfraz de Tigre” o “Nada más triste que lo tuyo”, de su sarcasmo extravagante, de sus collages y abstracciones ingeniosas, ni siquiera de Astrud. ¿Será este el camino que tome Hidrogenesse en el futuro?
Terminando de hundirnos en la melancolía, “Pianola“, anticipa el final al disco, fundiendo todas las melodías de éste tocadas a piano, entre ecos y drones. Pero para no romper la continuidad la última pista es la versión original de “Bestiola” el momento mas naïf en su trabajo menos naïf, que nos devuelve al comienzo del disco en un ciclo ininterrumpido.
Bestiola consigue mucho mas su objetivo que Animalitos, dónde, eliminadas las barreras pop que imponían temas como “Disfraz de Tigre” o la “Fuig llop fuig” original, Carles y Genís suenan todo lo sinfónicos que quieren ser para poder hacer gala de ese art-rock electrónico que se autoatribuyen. En defintiva, han vuelto juntos a Alemania.
¡Supercosmicool!

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